Muchas veces dejamos nuestra salud de última en las prioridades, esperando el momento perfecto y el tiempo exacto para atenderla. Sin embargo, ese tiempo pocas veces llega. Lo que he aprendido, tanto en mi experiencia personal como acompañando a comunidades latinas en Nueva York, es que la salud se debe gestionar de manera estratégica.
De la misma manera como se atiende un proyecto laboral o personal, o responsabilidades en el trabajo o en la familia, hay que prestarle atención a la propia salud. Sin energía, sin claridad mental y física, todo lo demás se construye sobre una base que no resiste. Ese es el punto de partida de cualquier liderazgo responsable.
En mi libro El Poder de Gestionar tu Salud, desarrollo esta idea con detalle. Cuando decides ser el protagonista de tu bienestar, cuando llegas preparado a una consulta médica, cuando haces preguntas y participas activamente en tu tratamiento, estás ejerciendo una forma de liderazgo personal invaluable. Esa conexión entre salud y liderazgo transforma la calidad de vida de quienes la entienden.
Por qué tantos latinos postergamos el cuidado de nuestra salud
En mi trabajo con inmigrantes me he dado cuenta de que la mentalidad de supervivencia se vuelve muy común al estar en un país diferente. Trabajar largas jornadas sin descanso, olvidar las horas de comidas y de sueño, dejar de lado cualquier tratamiento de salud que se esté recibiendo y seguir adelante sin quejarse, es lo que muchas veces ocurre. Y eso se convierte en una vulnerabilidad silenciosa que afecta el bienestar de las personas de manera directa.
A eso se suma la complejidad del sistema de salud en Estados Unidos, con sus barreras de idioma, sus trámites, sus seguros y su ritmo acelerado. Navegar ese sistema requiere información, preparación y confianza, y muchas veces no se sabe cómo hacerlo.
Tomar consciencia de la importancia de dedicar tiempo al cuidado y la prevención marca una diferencia notable. Es preferible ir al médico y hacerse chequeos rutinarios a tiempo, que lamentar no haberlo hecho. Esa decisión, que pareciera sencilla, es en realidad un acto de responsabilidad contigo mismo.
La comunicación con tu médico también es liderazgo
Un aspecto que trabajo con frecuencia en el Método KEEY es que la comunicación efectiva va mucho más allá de entornos profesionales. Ocurre también en el consultorio médico. Cuando llegas con tus preguntas escritas, cuando pides que te expliquen algo con otras palabras, cuando tomas decisiones informadas sobre tu tratamiento, estás usando exactamente las mismas habilidades que te hacen efectivo como profesional y como líder. Gestionar tu salud y comunicarte con asertividad con tu médico son dos expresiones del mismo liderazgo.
Al tomar la decisión de cuidarte a ti mismo, ejerces el liderazgo interno que será fundamental para seguir adelante con todos los demás proyectos que tengas en mente.
Este artículo es un extracto de los temas que desarrollo en El Poder de Gestionar tu Salud (Editorial PanHouse). Un libro pensado para que cada persona pueda tomar decisiones más informadas y más valientes sobre su bienestar.